martes, 12 de enero de 2010

Entrevista de trabajo. Primera parte: La oferta.

Importante empresa de ámbito internacional, líder en su sector, precisa incorporar:
Secretaria de Dirección.
En dependencia directa del Director General de la Compañía, tendrá a su cargo la gestión de agenda, preparación de informes y memorándum, tareas de control de proyectos y asistencia en viajes de empresa.
Se requiere excelente presencia, dominio de al menos ingles, disponibilidad para viajar, conocimientos amplios de ofimática y un alto grado de compromiso y dedicación a las necesidades de su responsable inmediato.
Se ofrece paquete retributivo acorde con las expectativas del candidato. Desarrollo profesional y humano. Incorporación en un entorno de trabajo exigente y motivador que permitirá desarrollar todo su potencial profesional y personal.



No hay nada peor, en mi opinión, que una fantasía incumplida. Sobre todo cuando la razón de no hacerla realidad es una mera dificultad material. Por eso la idea de poder entrevistar a una candidata a secretaria a la que poder plantear una relación, digamos, de entrega total a su jefe; no podía dejar de excitar mi imaginación.

Recibí su curriculum y deseché los otros cientos que me llegaron; yo solo quería una entrevista, y solo a ella como candidata. Las instrucciones para la entrevista las recibió por mail, ya que, como habíamos acordado previamente, ella no proporcionó más detalles de contacto.

“Estimada Señorita,
Gracias por su solicitud para optar al puesto demandado por nuestra empresa.
Me gustaría insistir en un aspecto del perfil requerido que es fundamental para mi, como posible responsable directo suyo. Este puesto precisa de una entrega total a mis necesidades. Mi dedicación al trabajo es muy alta y necesito que mi más estrecha colaboradora no solo comparta conmigo dicha dedicación profesional, sino que, en muchos aspectos comparta y atienda necesidades personales fuera del ámbito laboral. Es imprescindible que comprenda y asuma este extremo antes de realizar una entrevista que, de otro modo no tendría sentido y supondría una perdida de tiempo.
Por lo demás le indico fecha, lugar y forma de contacto para realizar la entrevista. Por favor confírmeme su asistencia a dicha entrevista y su aceptación de los términos mas arriba descritos.
Suyo cordialmente.
Dirección General.”



Su contestación confirmando la asistencia a la entrevista no fue, por esperada, menos excitante.


El lugar elegido fue un edificio de oficinas (Bussines Center) alquilado durante un día para la ocasión. La oficina constaba de un pequeño hall con recepción y un despacho amplio con un gran ventanal, una mesa de caoba grande e intimidatoria y un sillón de piel negro donde yo, el entrevistador, me sentaría. Frente a la mesa una silla pequeña en relación a su compañera de enfrente y que situaba a la persona a entrevistar en una posición mas baja, inferior, claramente sometida.
Curiosamente las paredes del despacho eran de un rojo brillante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario