viernes, 18 de diciembre de 2009

Viaje de trabajo

Viajar por trabajo tiene sus alicientes. Esta vez no tenia nada planificado. Mi cita de esa noche se habia cancelado pro motivos que no vienen al caso. Así que, sentado en el aeropuerto, esperando el embarque, me dediqué a uno de mis entretenimientos favoritos en esas circustancias. Conecté el Bluetooth del movil y le pedí que buscara los dispositivos disponibles. La mayoria de la gente no es consciente de la información que de si mismo ofrece en cada momento. En unos segundos tenia una lista de telefonos que, en un radio de unos 10 metros tambien tenian conectado el Bluetooth.

Dos nombres me llamaron la atención. Uno de ellos era Claudia. El otro nombre era: “Si, soy yo y deja de mirarme”. El segundo era gracioso. Dado que en las inmediaciones a donde me encontraba sentado solo habian dos chicas jovenes supuse que esos nombres de movil eran suyos. El segundo era, casi con seguridad, de una rubia bastante llamativa, de entre 20 y 25 años, que, como yo, miraba atentamente su telefono. Por lo tanto Claudia debia ser la otra chica. Morena, con una preciosa melena ondulada y voluminosa. Carita de niña buena pero vestido y botas de niña mala. Daba la impresión de volver a casa despues de trabajar en mi ciudad. Me gustó inmediatamente. Casi todos nos comportamos de la misma forma en un aeropuerto. Tratamos de parecer cosmopolitas y profesionales. Me ha ocurrido a menudo que cuanto mas grande es la ciudad donde se ubica el aeropuerto, mas facilidad existe para conversar con desconocidos. Es como si los terminos se invirtieran. En las ciudades pequeñas, tal vez para reivindicarnos como menos provincianos, nos comportamos de una forma mas uraña. No habia, en cualquier caso excusa para cercarse a Claudia. En algún momento ella se levantó, para volver mas tarde; lo que me permitió confirmar en mi telefono que era ella (dado que su nombre desapareció al irse y apareció al volver). Trate de conectar con tu telefono pero su clave de acceso me lo impidió. Probé con los mas comunes: 0000, 1234, etc. Y ninguno dio resultado.
Al embarcar comprobé que no habia tenido tanta suerte como para que nuestros asientos fueran contiguos. Así que pasé el vuelo solo y sin mas aliciente que la, ya varias veces leida, revista de la compañía aerea. De vez en cuando podia verla, varios asientos por delante de mi, leyendo a Eco (El Pendulo de Foucault). Su gusto literario siguió excitando mi curiosidad. Al llegar a destino casi perdí la esperanza de poder acercarme a Claudia. Así que, sin esperanza, enfoqué mi atención en mi necesidad de taxi y de hotel. Al dirigirme a la cola de la parada de taxis mi fortuna regresó. La tenia delante de mi, de espaldas. Inspiré profundamente y su perfume me iluminó.
- ¡No puedo creer que ni siquiera vayas a saludarme!- Le dije con un tono lastimero en mi voz.
Se giró lentamente, sin creer que fuera con ella. Aproveché el instante en el que sus ojos se fijaban en los mios para decir:
- ¿Ni siquiera merezco un fugaz saludo y un par de besos, LAURA?
Su nombre en mis labios surtió el efecto deseado.
- Perdona, pero… ¿te conozco?- Balbuceó aturdida.
- No me lo puedo creer Laura. Mira, no te preocupes, no hace falta que salgas de esta fingiendo no conocerme. Dejalo.- Mi expresión compunjida y mi determinación siguieron pintando una expresión de no entender nada en su cara (linda cara, por otra parte).
- Oye, perdona, de verdad, es que no me acuerdo… ¿Eres… Manu?- ¡Bingo!
- ¿Manu? Ja, ja, ja. Laura, en serio, yo se que no fue para tanto, y que habia mucha gente, pero nunca hubiera imaginado que no me recordarias. Yo te hubiera recordado aunque hubiaran pasado años en vez de meses.- Intenté que se relajara adoptando un tono mas liviano. Lo conseguí.
- Lo siento. Es que… ¿De la fiesta del master?
- Laura, me vas a hacer llorar.- dije, exagerando mi dolor hasta acerla reir- Mira no sigas haciendo memoria. Mejor nos volvemos a conocer, a ver si soy capaz de dejar una huella mas profunda en ti.

Conseguí compartir taxi con ella, que aun aturdida no supo decirme que no. En el taxi ella dio una dirección en el centro y yo dije que me pillaba muy cerca. Era la hora de cenar y me las ingenié para invitarla.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Diez manos sobre mi piel.

Dedicado a Morbosureño, por ser una Mujer con mayusculas.

Ella entró en la habitación con la misma sensación de excitación y nerviosismo que tenia siempre ante un encuentro de este tipo. Aunque esta vez sabia que era distinto, que su atrevimiento y audacia era mayor. Recorrió la habitación observando casi sin ver. Se desnudó y preparó la ropa que tendría que vestir. Sacó los zapatos de tacón de cristal, transparentes. Dispuso sobre la cama el vestido negro de látex. Sin mangas y con una cremallera que permitía abrirlo totalmente de arriba a bajo. Las medias, el liguero. Se preguntó de nuevo si ese vestido no le quedaría demasiado ajustado. Y finalmente una corbata negra que le serviría de venda para los ojos. No quedaba mucho tiempo así que se duchó de nuevo, solo para despejar su nerviosismo, y se vistió. Cinco minutos antes de la hora pactada se colocó la corbata a modo de venda, comprobando que no era capaz de ver nada, y se colocó de pié en el centro de la habitación, tal y como estaba planeado.
Los cinco minutos pasaron despacio, y ella fue capaz de fantasear acerca de lo inminente. Como serian, como la tocarían, como serian sus sexos, que cosas le dirían. No pudo evitar sentirse mojada casi inmediatamente. Sus pechos apretados en el ajustadísimo vestido de látex latiendo de emoción y ansiedad.
La puerta sonó al abrirse y, en silencio, cinco hombres entraron situándose cerca alrededor suyo. No dijeron nada. Solo empezaron a tocarla. Despacio, suavemente. Por encima del látex y las medias. Dos de ellos tocaban sus piernas, otro el culo y los otros dos los pechos. Fueron alternando la posición mientras cada uno, al pasar frente a ella, la besaba y le susurraba al oído su nombre a modo de presentación. Estuvieron unos minutos así tocándola. Ella debía contenerse para no lanzar sus manos hacia ellos. Las mantenía pegadas a su cuerpo con dificultad. Uno de los chicos deslizó lentamente la cremallera del vestido hacia abajo, hasta llegar por debajo de sus preciosos pechos. Dos manos se deslizaron hasta donde pudieron para abarcarlos. De repente ella sintió que todas las manos se retiraban y solo dos de ellas tomaban las suyas para conducirla hasta la cama. Con delicadeza le mostraron la forma de tumbarse boca arriba en la cama. La cremallera bajó mas, descubriendo el inicio de su sexo. En ese instante sintió un líquido frío goteando sobre su cuerpo y, casi inmediatamente, manos repartiéndolo por su piel. La cremallera terminó abriéndose del todo y el mínimo vestido cayó hacia los lados dejándola prácticamente desnuda, aunque aún con las medias y el liguero puestos. Más manos frotaron su cuerpo con más aceite. Pronto empezó a sentir mucho más calor. Diez manos recorrían con delicadeza pero firmemente cada milímetro. Dedos se introducían fugazmente en su coño, ya tan mojado como el resto de su cuerpo. Sus tetas eran estrujadas, sus pezones pellizcados. En algunos momentos hubiera dicho que no dejaban de entrar hombres en la habitación y que eran cientos de manos las que masajeaban su anatomía. Casi no se dio cuenta de que le quitaban los zapatos y las medias, para también tocar sus piernas, sus muslos. Ella ya no evitaba tocar a sus acompañantes. Aunque estaban aún completamente vestidos pudo recorrer sus cuerpos con manos ávidas. Le pidieron que se diera la vuelta, y el masaje continuó, ahora por su espalda, cintura, culo. Varios dedos entraban y salían de cualquiera de sus orificios. En esa posición le era más difícil mover sus manos así que se abandonó y concentró en sus propias sensaciones.
La bajaron por fin de la cama, se arrodilló en el suelo mientras notaba que, frente a ella, todos se quitaban la ropa. Deseosa de ser ella quien tocara por fin, esperó a tientas, a que se fueran acercando de nuevo. De la oscuridad empezaron a surgir pollas que ella aferraba con ambas manos y se llevaba a la boca. Mientras lo hacia notaba como miembros erectos iban tocando sus mejillas, para que ella, girando la cabeza levemente pudiera también engullirlas. Las manos no dejaban de tocar su cuerpo por cada rincón. La pusieron de pié y se sorprendió de tener aun así dos pollas que seguir chupando sin tener casi agacharse. Evidentemente dos de ellos se habían subido a un par de sillas. Mientras sus piernas eran obligadas a abrirse y alguien empezaba a lamer su coño desde abajo. Al mismo tiempo otras dos bocas comían de sus pechos y mordisqueaban sus pezones haciendo que se endurecieran. Todo esto duró un buen rato, en el que ellos alternaban posiciones mientras ella, siempre vendada, se dejaba hacer. A estas alturas no hace falta decir que sus orgasmos ya habían hecho acto de presencia.
De pié y abierta de piernas, notó como alguien se abría paso por detrás para penetrarla. Se inclinó un poco más para facilitarlo y entonces la sintió totalmente dentro. Probablemente quien la follaba era el más grande de ellos, pensó. Embestidas fuertes y rápidas durante unos pocos minutos bastaban para que cada polla se retirara y dejara paso a la siguiente. Ella imaginó la escena desde fuera y pudo ver como, mientras alguien la follaba por detrás y otro la metía en su boca, el resto esperaba su turno con las pollas en la mano. Oleadas de lujuria seguían fluyendo por todo su cuerpo sin contención posible. El de atrás, tras explorar con dedos hábiles su orificio trasero, enfilo ese camino con su sexo, empujando lentamente hasta meterla por completo. También varias veces cambiaron de protagonista, hasta que uno de ellos la atrajo, aun dentro de ella, hasta la cama, sentándose los dos. Otras manos levantaron sus piernas, mientras una voz le susurraba que ahora tendría dos pollas dentro al mismo tiempo. De esa forma, sentada sobre el desconocido que la penetraba por su culo, recibió a otro de ellos en su coño. Siguieron así durante un rato, alternándose de nuevo, en un frenesí de penetraciones y mamadas que la hicieron explotar de nuevo entre convulsiones.
Cuando el primero de ellos anunció que no podía mas ella se dispuso, como habían acordado, a tumbarse en la cama de nuevo. Retiró su venda y los vio por primera vez esa tarde. Los cinco de rodillas en la cama, rodeándola, con sus pollas en la mano y pajeandose hasta que uno tras otro fueron derramándose sobre su cuerpo. Ella los recompensaba cada vez con caricias y tocaba, satisfecha, su cuerpo rociado del más preciado de los elixires, del que está, sin duda, hecho el deseo masculino.

lunes, 9 de noviembre de 2009

En la Habitación roja. Cuarta parte. Los postres.

El resto de la cena transcurre deliciosamente. Ambos tenemos que recuperar energias antes de volver a la habitación. Ninguno de los dos tenemos prisa, aunque al mismo tiempo estamos ansiosos del otro. Yo sigo jugueteando con el mando que incluso he puesto sobre la mesa. En los postres ella se recuesta hacia atrás en la silla y abre sus piernas. El componente masculino de la pareja que hay en otra mesa debe estar mirandole directamente el coño a juzgar por la boca abierta que muestra. Me dice que tiene ganas de su Amo. Que quiere otra vez Mi polla dentro de ella. La tendras en seguida perra Mia. Volvemos a la habitación, no sin antes dejar tras de nosotros al menos cuatro hombres empalmados al cruzarse con la visión espectacular de mi putita preparada para el sexo. Al cerrar la puerta le digo: “a la ducha guarra, hueles a semen aún”. Ella rie alegre mientras se desnuda y mueve su culo hasta el baño. Se sienta a mear y aprovecho para acercar mi paquete a su cara que ella mordisquea por encima de mis pantalones. Mi recuperación es evidente. La ducho meticulosamente. Mojo, enjabono y enjuago cada recoveco de su cuerpo.
Masajeo sus pies, limpio sus dedos, acaricio su espalda y beso y mordisqueo su cuello consiguiendo mojarme. Limpio su culo y su coño depilado. Joder, no hay ni un pelo en ese coñito. Ella sabe que me hubiera gustado afeitarla y por eso me dice: “ya crecerá Amo”. Sonrio. Que buena perrita, siempre atenta a los requerimientos de su Amo. Sale de la ducha y la seco cariñosamente. Ahora coje tus juguetes y, de pié, quiero que prepares tu culo para tu Amo, por que voy a follartelo despiadadamente. Protesta mentirosamente, me haras daño, esa polla es demasiado grande para mi culo. Puedes elegir entre ser azotada y sodomizada o solo sodomizada. Obediente coje los dos consoladores y empieza a jugar con sus agujeritos. Mientras me desvisto y me siento a observar el espectaculo. Voy contandole que quiero tenerla por su precioso culo. Que le dolerá pero le gustará a la vez. Le digo que es una guarra impresionante; que nunca he conocido ninguna mujer tan sexual. Toda ella rezuma sexo y deseo. Ella se contonea, de pié, con dos buenos trozos de latex metidos dentro. Follame, por favor follame ya. Aun no perra. Tienes que chorrear, tienes que morir de deseo. Ya lo hago, protesta. Me levanto para abrir la ventana. Es una de esas que llegan hasta el suelo y que tienen una barandilla metalica a modo de minibalconcito. La llevo hasta allí mientras le digo que quiero que toda la ciudad sea testigo de cómo le penetro el culo. Juego con su ano con mis dedos. La lubrico bien. Masturbo su clitoris. Mientras ella mantiene sus manos en la barandilla y se pone de puntillas para que tenga mejor acceso. Primero follo fugazmente su coño. Luego apunto con mi polla y meto solo la cabeza mientras abro con mis manos culo redondo . Gime, pero no aun de dolor. Voy introduciendo poco a poco mi polla en ese estrecho orificio. Por un momento dudo que quepa. Tardo un rato, entrando y saliendo poco a poco, en introducir un buen trozo de carne. Llegado ese momento la perrita pide ya mas. Rompeme el culo Amo, mi culo es tuyo, follamelo. Eso me anima a ser menos considerado, así que aumento la intensidad de mis pollazos. Tengo que agarrarla de los hombros para presionar con mas fuerza. La follada es fantastica. Su culo dilata como si fuera de goma. Ahora me vas a cavalgar tu. Me la llevo a la cama y me tumbo. Ella se acuclilla encima y va insertando mi polla de nuevo. Pellizco sus tetas, sus pezones estan duros y arrugados como dos almendras. Le meto mi pulgar en el coño y restriego su clitoris. Está fuera de si mi perrita. Sube y baja con energía y me demuestra cuanto sexo le cabe. La perspectiva es insuperable y me corro sin poder evitarlo. Tengo que obligarla a sacarsela y apartarla de mi. Ahora me la chuparas despacio que está sensible, mientras te masturbas hasta correrte, le digo. Así lo hacemos, ella en cuclillas en el suelo, con las piernas flexionadas y bien abiertas, y yo de pié con la polla ya flacida en su boca. La succiona como si quisiera inflarla de nuevo en su boca. Su mano, frenetica, frota su coño mojadisimo. Se corre sin sacarsela de la boca y tiene que arrodillarse para guardar el equilibrio. Tiembla y yo me siento completamente satisfecho.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

En la habitación roja. Tercera parte. La cena.

Me levanto por fin y la desato. La llevo de pié junto al espejo que cubre los armarios junto a la cama. La cojo del cuello por detrás y apreto su cara contra el espejo. Si pudieras verte. Como una perra en celo, como la puta a la que se la follan como nunca antes. Levanto su culo con mi mano libre y busco su entrada con la punta de mi barrena. Ahora te voy a dar hasta que te corras. La follo con toda mi energía. Tengo que soltarle el cuello y cojerla del pelo mientras sujeto tambien su cadera para poder embestirla sin piedad. Pide mas, menuda sorpresa. Quiere tocarse y se lo permito. Correte ahora. Lo hace entre espasmos. En ese momento le quito la venda de los ojos. Ella los abre y se ve a si misma follada y en medio de un orgasmo. Me vé a mi dandole desde atrás. Vé por primera vez a su Amo. Se la saco entonces y le hago arrodillarse mientras se mira y me mira. Entonces le recuerdo quien es su Amo mientras me la chupa otra vez.

Me voy a correr en tu cara, me voy a correr en tus tetas y mi semen va a hacer un bonito dibujo sobre tu piel. Ya estoy explotando. Mi leche sale a chorros hacia su cara y su cuerpo. Aun jadeante ella la restriega contra su piel como si se tratara de una crema hidratante. Finalmente bajo mi cara, le pido que abra la boca y le meto la lengua justo despues de decir “buena perra”.
Limpiate y esperame. Me doy una ducha y me visto. No le permito ducharse. Vuelve a ponerte lo que llevabas. Se atreve a quejarse timidamente; no puedo salir así. Si puedes. Cuando termina de componer su vestuario compruebo que no pasará desapercibida en el restaurante. La camisa aprieta sus pechos y la falda y los zapatos de tacón consiguen en conjunto un aspecto de buscona que me apasiona. Solo una cosa mas. Saco un pequeño juguete que he traido para la ocasión. Un vibrador que se ata con unos arneses a sus muslos manteniendo pegado a su clitoris una mariposa de latex. Con el mando a distancia lo activo y veo como se estremece ligeramente. Lo apago y lo meto en el bolsillo. Ahora vamosnos a cenar, le digo alegremente. En el ascensor empezamos a hablar. Estamos ambos mucho mas relajados despues de nuestro primer encuentro. Ahora avidos los dos de conocernos mas. Me gusta tremendamente. Salimos del hotel y en seguida llegamos al restaurante. Tampoco tenia intención de pasearte por toda la ciudad así. El camarero que nos lleva hasta la mesa no puede apartar su mirada de ella. No esperaba menos. Mi perrita intenta comportarse de forma resuelta y alegre, aunque esta evidentemente nerviosa y avergonzada de su aspecto. Le digo que esta preciosa y mas deseable que ninguna mujer que haya visto nunca. Así lo siento. Mientras seguimos el protolo lógico de cualquier cena y el camarero va y viene con cualquier excusa, nos acosamos con preguntas. Recordamos nuestras conversaciones por messenger. Los regalos intercambiados. Nuestros planes. Cuando el camarero regresa, una vez mas, para tomarnos nota, yo activo la mariposa que sigue abrazada a su clitoris. Es deliciosa la escena. Ella con su mejor cara de poker, tratando de elegir algo que cenar mientras nota como su coño entero vibra y vuelve a mojarse y un leve zumbido suena entre sus piernas; el camarero la mira con cara de idiota alternativamente a sus pechos, su cara, sus piernas, y vuelta a empezar. Estoy seguro de que pronto tendrá una bonita erección y se masturbará pensando en mi perrita. Y mientras yo no dejo de encender y apagar el vibrador sintiendome, de nuevo, propietario de sus jugos.

martes, 3 de noviembre de 2009

En la habitación roja. Segunda parte. Atada a la cama.

Le anuncio que la voy a atar. No protesta. Buena perra. Aun vestida la ato con sus extremidades formando una bonita x.



Le digo que levante el culo. Preparo varios juguetes. Toco su cintura, su culo. Con todo lo que chorrea casi no me haria falta lubricante. Pero tengo que trabajar su ano, asi que vierto un buen chorro de gel mientras no dejo de tocar su sexo. Evito su clitoris. Mis dedos entran y salen despacio. Lo alterno con algun cachete cuando se permite bajar el culo. Su cara se mantiene pegada a la cama para poder levantar el puvis. Meto un consolador consiberable en su coño. Sin vibración, tengo que controlar sus orgasmos. Sigo acariciando su culo en el que ya he introducido mi dedo. Cuando ha dilatado lo suficiente le meto despacio un consolador anal. Es una de esas minipichas finitas. Es parte del entrenamiento. Es evidente que no la han follado por el culo con la suficiente frecuencia. Yo si lo haré. Me acerco a su cara y le digo si esto era lo que queria. Ser follada por un desconocido. Aun no sabe como soy, que aspecto tengo. Ahora chupará mi polla. La acerco a su cara y la golpeo con ella. Le digo: “saca la lengua puta”. Lo hace y lame como una perra mi glande hinchado. Ahora abrela bien. Se la meto en la boca. Al estar acostada no puede moverse mucho. Así que eso me permite ser yo quien la introduce y extrae de su boca a mi antojo. La saco para preguntar si quiere mas. Si quiere mi polla. Se la doy hasta la garganta. La saco, le golpeo con ella, la meto, se la restriego por la cara. Mientras los dos consoladores tiemblan insertados en su culo y coño. Yo los introduzco un poco si se salen. Acaricio y pellizco su culo para que siga manteniendolo arriba. Quiero poder meterle la polla de plastico que tiene en el culo hasta el fondo. Se queja un poco pero entra bien. Me aparto de ella y le digo que ahora entraré yo. Le quito la que tiene en el coño y me pongo encima de ella. Le agarro del pelo para que levante la cara. Dime que quieres que te folle como a una perra. “Soy tu perra, follame, follame ya”. Busco su entrada con mi polla. De lo hinchada que la tengo casi me duele. Se la meto despacio primero. Compruebo que entra con facilidad. El consolador del culo sigue dentro. Entonces retiro mi polla para inmediatamente metersela hasta los cojones. Se lamenta placenteramente. ¿Tal vez soy demasiado brusco con mi putita? Follame Amo, todo lo que me hagas está bien. Follame, follame. La embisto con fuerza contra la cama. Con mi pubis empujo ademas la pollita que tiene en el culo de forma que entra y sale tambien. Así estoy un buen rato bombeando. Ni se te ocurra correrte. ¿Me oyes? La azoto. No te corras hasta que yo lo diga. La hago rebotar en la cama mientras mi embolo entra y sale, enhiesto. Que puta eres. No, soy Tu puta. Si eres Mia y ni te imaginas todo lo que te voy a hacer. Vas a ser follada como nunca lo has sido nunca. Voy a alisar cada pliegue de la piel de tu coño con mi polla. Voy a follarte hasta que te escueza.
Me canso de la postura. Es como hacer flexiones. Tengo que dosificarme. La desato para que se de la vuelta y la vuelvo a atar dejandole una sola mano libre. Previamente le he quitado el consolador del culo, así que ahora le doy el otro y le digo que se lo meta ella. Lo roza con su clitoris y tengo que reprenderla. No te toques perra. Me pongo encima pero al reves, tengo 69 razones para hacerlo. Mamalá. Mientras tengo un primer plano de su coño siendo penetrado por una polla de plastico. Enciendo la vibración. Abro sus labios con mis dedos. Su clitoris palpita. Bajo mi cara hasta tenerlo rozando mi boca. Huelo su deseo, sale liquido a chorros de su coño abierto. Mordisqueo ese boton rosado. Lo lamo, Lo chupo como si quisiera beberlo y tragarlo. Mientras mi putita engulle polla como si le fuera la vida en ello. No quiero correrme aún, así que se la saco y juego con ella que la persigue con la boca abierta y gimiendo. Está avida de polla. Si le dejara seguro que me la arrancaba de un bocado y la disecaba. Sigo lamiendo y chupando su coño. Aparto su mano con el consolador y como todo su sexo. Introduciendo mi lengua tanto como puedo en su vagina. Ahora ya se a que sabe su deseo. No te corras aún logro decir en medio de mi mamada de coño. Y no te acostumbres a esto. ¿Es un premio Mi Amo? ¿Crees que te lo has ganado perra?

jueves, 29 de octubre de 2009

En la habitación roja. Primera parte.

Entro en la habitación. No trato de no hacer ruido. Quiero que me oiga llegar. Doy unos pasos y la veo. Tal y como le ordené. Camisa, falda con algo de vuelo, zapatos de tacon y una venda amplia que le cubre los ojos. No hay una imagen mas esencialmente bonita. Tiembla. Me acerco despacio. Todo será despacio.
Me acerco a su oido y susurro: “Hola perra Mia”. La rodeo mientras observo su cara, su cuerpo, su excitación.

Me agacho y deslizo una mano desde su tobillo, ascendiendo lentamente, toco su pierna, sus muslos, me detengo, me pongo de pié de nuevo sin perder el contacto con su piel. Sigo subiendo y noto la desnudez de su sexo, tal y como ordené. Acaricio suavemente su vulva, casi sin presionar los labios de su coño anhelante. Su respiración evidencia tantas cosas a la vez. Excitación y miedo. Deseo y nerviosismo. Me aparto de ella y vuelvo a hablarle: “Eres tal y como imaginaba. Perfecta.” Le ordeno levantarse la falda y contemplo la desnudez de su cuerpo desde la cintura. La redondez del culo que follaré, el perfecto torneado de las piernas, su sexo depilado. Le digo que se arrodille junto a la cama y se recueste en ella. Lo hace con cierta dificultad ya que sigue vendada. Le pregunto quien es su Amo, quien puede hacer con ella lo que desee las proximas horas. Me contesta que yo. Le digo que se descubra el culo. Casi inmediatamente la azoto con mi mano. Firmemente. Le digo que debe llamarme mi Amo. Tengo que darle ciertas instrucciones. A partir de ahora estaras disponible para mi cuando yo te lo pida. Recordaras la palabra de seguridad. Es lo unico que puede hacer que yo deje de hacer lo que quiera hacer con ella. No importa que suplique, no importa que llore, solo diciendo la palabra me detendré. La azoto mientras pregunto si lo entiende. Tambien la acaricio. Acaricio su redondez, deslizo mis dedos en su entrepierna por detrás. Paso un dedo por las entradas de sus orificios. Esta muy mojada. Chorrea. La habitación entera tiene ya ese olor dulzón y pegajoso que emana su coño. Cuando creo que ya la he azotado suficientemente le pido que se incorpore pero siga de rodillas en el suelo. Descubro mi polla totalmente erecta. Le digo que me toque. Que quiero que compruebe donde se centra mi poder absoluto sobre ella. Toca mis piernas, sube hasta mis cojones, los toca despacio. No esta tan nerviosa como para no saber lo que se hace. Respira agitadamente. Dice que quiere mi polla, que la desea. La abofeteo casi con cariño. La tendras cuando yo diga. Si Mi Amo. Me agarra la polla con las dos manos. Acerca su cara y la restriega contra ella. Estoy deseando que la chupe pero aun no lo merece. Solo la está conociendo, venerando. Sabe que ese trozo de carne va a oradar cada uno de sus agujeros hasta que me harte, lo cual no ocurrirá pronto. La dejo disfrutar de su contacto un rato. Me lame los huevos y los muslos. Jadea como la perra que es. Me aparto de ella y le digo que se levante y que se tumbe boca abajo en la cama.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Casualidad, deseo y planificación.


Decir que la conocí en internet es racano y tacaño y no explica lo extraordinario del encuentro. No soy un adolescente a la busca de ciberrelaciones, ni un cazador de cualquier tipo de mujer que se ofrezca para un polvo. No los desprecio, pero no tengo nada que ver con ellos. Para eso soy muy perezoso. Si lo que quiero es un polvo descuelgo el telefono y lo suelo tener en una hora.
Así que lo que yo hacia en aquel foro en el que era la segunda vez que entraba respondia mas bien a mi interes, el de siempre, por escuchar a gente que vive otras vidas. No me refiero a los que viven “fuera del sistema”, sino a aquellos que tienen una doble (o triple) vida. Podrian ser mis vecinos, mis amigos o incluso mis familiares; sin embargo de vez en cuando estas personas viven de una forma totalmente aconvencional. Tienen otro nombre, otra personalidad, otros amigos, otros intereses. Casi siempre esa segunda vida es secreta, y casi siempre esta relacionada con el sexo.
La gracia de ese foro es que integra un chat en su página principal. Su nick me llamó la atención cada mas leerlo. Pero como siempre pasa en un chat cuando hay un nick femenino conectado, no fui el unico a quien le llamó la atención. Cuando leí su presentación y su perfíl supe que viviamos a pocos kilometros (lo cual ya resulto excepcionalmente casual). Crucé con ella varias frases. Le escribí un mensaje privado, evidentemente para llamar su atención. Parece que lo conseguí ya que nuestros mensajes en el foro pronto empezaron a ser solo entre nosotros dos.
Intercambiamos direcciones de msn y empezamos a hablar.
No tarde mucho en descubrir como y cuanto ella era mi objeto de deseo. Muchas veces me he preguntado con cuantas personas puede uno llegar a coincidir en los aspectos fundamentales. Para mi el sexo es como comer para un gourmet. Puede hacerlo todos los dias, automaticamente, rutinariamente, con el unico objeto de alimentarse; pero siempre estará pensando en esa cena especial, en ese menú unico, en esa elaboración y preparación previa meditada, sofisticada. Ella se convirtió pronto, tras unas cuantas charlas solamente, en la mejor materia prima que un cocinero pudiera desear para elaborar el mejor de los platos posibles.
Tube entonces la motivación suficiente como para elaborar un plan. Pude pensar casi las 24 horas en como seria nuestro encuentro. Me descubrí repasando cada dia cada detalle de lo que tendria que acontecer. Como nos encontrariamos, que ropa vestiria, y cual no. Cuales serian las primeras palabras que escucharia con mi voz. Que parte de su cuerpo tocaria primero. Que instrucciones le daria. Como la excitaria y como la follaria. Y así hasta construir un guion detallado de cada minuto del tiempo que pasariamos juntos.
Cada nueva conversación por messenger nos excitaba e impacientaba. Pero tenia que ser perfecto. Perfectamente igual a como lo estabamos planeando.
No sabiamos casi nada el uno del otro. No nos habiamos visto nunca. Nunca habiamos hablado salvo por internet. Nos encontrariamos en un hotel. Ella vestiria una falda corta con vuelo. Camisa ajustada, zapatos de tacon alto y no llevaria bragas. Me esperaria en una habitación de hotel. Las paredes rojas y grandes espejos. Los ojos los tendria vendados y estaria muerta de miedo y de deseo. Así tenia que ocurrir y asi ocurriria. Acordamos la fecha y esperamos el dia.