miércoles, 4 de noviembre de 2009

En la habitación roja. Tercera parte. La cena.

Me levanto por fin y la desato. La llevo de pié junto al espejo que cubre los armarios junto a la cama. La cojo del cuello por detrás y apreto su cara contra el espejo. Si pudieras verte. Como una perra en celo, como la puta a la que se la follan como nunca antes. Levanto su culo con mi mano libre y busco su entrada con la punta de mi barrena. Ahora te voy a dar hasta que te corras. La follo con toda mi energía. Tengo que soltarle el cuello y cojerla del pelo mientras sujeto tambien su cadera para poder embestirla sin piedad. Pide mas, menuda sorpresa. Quiere tocarse y se lo permito. Correte ahora. Lo hace entre espasmos. En ese momento le quito la venda de los ojos. Ella los abre y se ve a si misma follada y en medio de un orgasmo. Me vé a mi dandole desde atrás. Vé por primera vez a su Amo. Se la saco entonces y le hago arrodillarse mientras se mira y me mira. Entonces le recuerdo quien es su Amo mientras me la chupa otra vez.

Me voy a correr en tu cara, me voy a correr en tus tetas y mi semen va a hacer un bonito dibujo sobre tu piel. Ya estoy explotando. Mi leche sale a chorros hacia su cara y su cuerpo. Aun jadeante ella la restriega contra su piel como si se tratara de una crema hidratante. Finalmente bajo mi cara, le pido que abra la boca y le meto la lengua justo despues de decir “buena perra”.
Limpiate y esperame. Me doy una ducha y me visto. No le permito ducharse. Vuelve a ponerte lo que llevabas. Se atreve a quejarse timidamente; no puedo salir así. Si puedes. Cuando termina de componer su vestuario compruebo que no pasará desapercibida en el restaurante. La camisa aprieta sus pechos y la falda y los zapatos de tacón consiguen en conjunto un aspecto de buscona que me apasiona. Solo una cosa mas. Saco un pequeño juguete que he traido para la ocasión. Un vibrador que se ata con unos arneses a sus muslos manteniendo pegado a su clitoris una mariposa de latex. Con el mando a distancia lo activo y veo como se estremece ligeramente. Lo apago y lo meto en el bolsillo. Ahora vamosnos a cenar, le digo alegremente. En el ascensor empezamos a hablar. Estamos ambos mucho mas relajados despues de nuestro primer encuentro. Ahora avidos los dos de conocernos mas. Me gusta tremendamente. Salimos del hotel y en seguida llegamos al restaurante. Tampoco tenia intención de pasearte por toda la ciudad así. El camarero que nos lleva hasta la mesa no puede apartar su mirada de ella. No esperaba menos. Mi perrita intenta comportarse de forma resuelta y alegre, aunque esta evidentemente nerviosa y avergonzada de su aspecto. Le digo que esta preciosa y mas deseable que ninguna mujer que haya visto nunca. Así lo siento. Mientras seguimos el protolo lógico de cualquier cena y el camarero va y viene con cualquier excusa, nos acosamos con preguntas. Recordamos nuestras conversaciones por messenger. Los regalos intercambiados. Nuestros planes. Cuando el camarero regresa, una vez mas, para tomarnos nota, yo activo la mariposa que sigue abrazada a su clitoris. Es deliciosa la escena. Ella con su mejor cara de poker, tratando de elegir algo que cenar mientras nota como su coño entero vibra y vuelve a mojarse y un leve zumbido suena entre sus piernas; el camarero la mira con cara de idiota alternativamente a sus pechos, su cara, sus piernas, y vuelta a empezar. Estoy seguro de que pronto tendrá una bonita erección y se masturbará pensando en mi perrita. Y mientras yo no dejo de encender y apagar el vibrador sintiendome, de nuevo, propietario de sus jugos.

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